DANSERIE RENAISSANCE

 

El programa que presentamos gira en torno a una de las artes estrechamente ligadas con la música durante el Renacimiento: la danza. Consta de dos partes diferenciadas. En primer lugar, una charla introductoria, en la que se aclara cuáles son las fuentes de información de las que disponen los investigadores para llevar a cabo el proceso de reconstrucción de las danzas históricas, acompañada de ejemplos coreográficos con músicos en directo .
El siglo XVII fue testigo de la aparición de grandes maestros de danza y coreógrafos en Europa, sobre todo en Italia. De esta época datan los diversos tratados de danza y recopilaciones de coreografías que permiten a los es-
estudiosos acercarse y reconstruir los movimientos que acompañaban la música para danza. Gracias a la obra de grandes maestros como Domenico de Piacenza, con quien la coreografía se convirtió en un oficio profesional; Guglielmo Ebreo da Pesaro, su discípulo y continuador; y los prolíficos Fabritiis Caroso (1526-1620) o Cesare Negri (ca. 1535-ca.1605); que trabajaban para las familias gobernantes de las diferentes ciudades-estado, el mundo de la danza histórica y su notación recibió un gran impulso. El Renacimiento es la época de la aparición de un vocabulario coreográfico, de la investigación y la innovación en los sistemas de notación, y en la proliferación de estilos de danza diferenciados, sobre todo entre Italia y Francia.
Las danzas en Francia en el mismo periodo tenían otro carácter, según los testimonios escritos que han quedado. Mientras que en Italia abundaban más las danzas para parejas, con un nivel técnico alto, de autores conocidos y vislumbraba un cierto academicismo y escolarización; en Francia las danzas que aparecen en descripciones y tratados tenían en ese momento un carácter más participativo y coral, con un nivel técnico accesible y de autores desconocidos, lo que denota un carácter más popular.
Entre los tratados franceses, cabe destacar el Orchésographie, escrito por Thoinot Arbeau en 1589. Este autor, anagrama de Jean Tabourot, era un clérigo de Langres que editó un compendio en el que hacía una descripción detallada de muchas danzas del momento, incluyendo las partituras correspondientes. Precisamente este autor y este tratado son los ejes centrales de la segunda parte del programa, en la que, guiados por un ama de danza, se propone un baile renacentista durante la que todo el que lo desee podrá experimentar lo que sería una velada de danza en más puro estilo del Renacimiento.